Ya desde los dieciséis años, formaba parte de una popular
banda de adolescentes llamada Fulton-Rockaway Boys que se dedicaban a robar
autos.
Entre 1957 y 1961 fue arrestado cinco veces por hurtos
menores, pero los cargos siempre terminaban revocados o reducidos. En el año ’62,
se casó con Victoria DiGiorgio una chica a la que conoció unos años antes y,
dicho sea de paso, no estaba de acuerdo con las actividades de su marido, lo
que llevó a que el matrimonio fuera un tanto tormentoso y con amenazas de
divorcio frecuentes. No obstante el matrimonio siguió su curso y tuvieron tres
hijos, dos niñas y un varón.
Durante esa época, y alentado por su esposa, John comenzó
a trabajar en una fábrica de abrigos, pero al poco tiempo no soportó la
tentación de volver a las andadas.
Es el año 1963. John es encarcelado por primera vez y
pasó veinte días junto a Salvatore Ruggiero con quien fuera sorprendido con un
coche robado.
Gotti ingresa a la mafia en el año 1966 y trabajaba para
uno de los jefes de la familia Gambino, Aniello Dellacroce. Operaban, encabezado
por Carmine y Daniel Fatico, desde un local en Queens llamado “Bergin Hunt and Fish Club”.
Así fue que John se fue haciendo camino en el mundo de la
mafia. Su familia prosperó y se mudó a un buen apartamento en Brooklyn, donde
nace el cuarto hijo del matrimonio.
Al principio, “Los Gambino” lo reclutaron como matón,
pero muy pronto le fueron confiando tareas más “delicadas” como lo fue el
saqueo sistemático de los materiales utilizados en la construcción del entonces
Nuevo Aeropuerto John Fitzgerald Kennedy, hasta que lo descubrieron y fue
condenado a tres años de prisión en la cárcel de Lewisburg.
Cuando “su jefe”, Aniello Dellacroce es apresado, Gatti
comienza a tener contacto con Carlo Gambino, a quien se dirigía con mucho
respeto y por lo cual se convirtió en el capo de la banda de Bergin tan solo
con treinta años.
El asesinato del sobrino del jefe de la familia. Gotti se
hizo cargo del responsable de esa muerte.
En el año 1975 John Joseph Gotti es nuevamente apresado y
condenado a cuatro años de prisión. Una vez libre tuvo que lidiar con dos
situaciones muy importantes para su carrera dentro de la mafia: el asesinato
del asesino del sobrino del jefe de la familia, Carlo Gambino, le había
granjeado el respeto en la organización y automáticamente se colocaba en posición
de sucederlo, pero una vez fuera, se encuentra con que Paul Castellano ocupaba
ya ese lugar. Gotti decide asesinarlo.
La forma de asesinar de los mafiosos fue tan fielmente
retratado por Francis Ford Coppola en la trilogía “El Padrino”, pues, el
asesinato de Castellano se produjo de la siguiente manera: Un grupo acorraló a
Castellano y a su conductor a la salida de un restaurante y mató a los dos
hombres mientras Gotti vigilaba a varias manzanas de distancia. Minutos después,
Gotti y su lugarteniente, Salvatore Gravano, conocido como Sammy Bull, pasaron
en coche para asegurarse que ambos individuos estaban muertos.
En 1985, los Gambino eran el clan principal de las cinco
familias de la ciudad, con más de 300 miembros, 2000 socios e intereses en la
industria textil, la retirada de la basura, la construcción y los préstamos
ilegales. Fue Gotti quien llevó las riendas de esta familia, y eso representó
el debilitamiento de poder y dinero de la familia Gambino, debido a que la
figura del nuevo jefe atraía más a la prensa y, por supuesto, también las
investigaciones judiciales.
Desde 1985 hasta 1992, Gotti dirigió la familia mafiosa
más importante de Nueva York sin que la justicia pudiera atraparlo. Tenía
apariciones frecuentes en la prensa, quienes lo mostraban como el paradigma de
mafioso impune y escurridizo, lo que le valió el alias de “Don Teflón”. Para la
ley, este hombre era simplemente un hombre dedicado a la venta de productos de
fontanería.
Durante su reinado tuvo tres acusaciones de las cuales
salió airoso: Un automovilista al que atacó se negó a identificarlo y sobornó a
dos miembros de jurado en dos procesos contra él por asesinato. Recientemente se
ha documentado la implicancia de un gángster de nombre Charles Carneglia y seis
hombres más en el asesinato de un vecino suyo, por órdenes de Gotti, que había
atropellado a uno de sus hijos.
Finalmente, en 1990 es detenido junto a Sammy Bull por el
FBI, llevado a juicio y condenado a cadena perpetua por 14 delitos de asesinato,
evasión de impuestos y extorsión. Desde la cárcel siguió dirigiendo a la
familia a través de su hijo, John Jr., quien se entregó dos años más tarde a
las autoridades y confesó delitos de extorsión, juego ilegal y fraude. Fue
sentenciado a seis años de prisión por esos cargos.
Así acabó el reinado del conocido como “Don Apuesto”
debido a la elegancia de sus trajes de 2000 US$, obra de tiza y tijera de Brioni;
y “Don Teflón” por su endiablada facilidad para transar con jueces y salir
airoso de los tribunales de justicia, temido por su firmeza a la hora de
ejecutar a quienes le “molestaban”.
En las grabaciones mediante micrófonos ocultos puestos
por el FBI, se pone de manifiesto la mente de este hombre, egocéntrico, vestido
con los trajes más caros de la época, amigo de dar largas charlas acerca de la
lealtad y la traición y explicando que uno de sus múltiples asesinatos fueron
por que la víctima “no vino cuando lo llamé”.
Gotti fue el último gran capo de la mafia italoamericana,
llegó a la cima del crímen organizado en Estados Unidos al estilo de grandes
capos y con capacidad de maquinación y falta de escrúpulos a la hora de
derramar sangre ajena que Francis Ford Coppola supo retratar con precisión en
su saga “El Padrino”.
Murió a la edad de 61 años. No lo mató la navaja de un
rival, ni la bala del FBI, sino fue el cáncer de garganta, antes mencionado, el
que lo llevó al último agujero tras una historia típica de la mejor serie negra,
10 de junio de 2002, en un hospital penitenciario en el Estado de Illinois
(EUA), un día como hoy.





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